La doble excepcionalidad es una realidad de lo más común. Y saber diferenciar las características propias de las altas capacidades cuando se dan en conjunto con un TDAH no es fácil: a veces una esconde a la otra, y a veces se potencian entre sí.
Aquí tienes tres rasgos que suelen aparecer cuando altas capacidades y TDAH van de la mano.
1. Ideas de proyecto y su recreación imaginativa
Una mente que no para de generar ideas, proyectos y mundos imaginados con todo lujo de detalles. La parte de altas capacidades aporta profundidad y conexiones; la parte TDAH, un torrente de ideas nuevas. Lo difícil suele ser llevarlas a cabo paso a paso: empezar, sostener y terminar cuesta muchísimo, y eso a menudo se vive con frustración o culpa.
2. Ansiedad mental
El pensamiento va más rápido que el cuerpo y que el entorno: anticipar, darle vueltas, conectar mil cosas a la vez. Desde fuera puede no verse, pero por dentro hay mucho ruido. Esa ansiedad mental se nota especialmente por la noche o en momentos sin estímulos, cuando la mente se activa todavía más.
3. Creatividad
Soluciones originales, humor, pensamiento divergente, maneras propias de entender el mundo… Una creatividad que es una fortaleza enorme, pero que en el aula o en el trabajo no siempre encuentra su sitio, y que a veces se confunde con «no centrarse».
Las altas capacidades pueden compensar el TDAH, y el TDAH puede esconder las altas capacidades. Por eso es tan importante mirar el perfil completo.
¿Y si además hay más neurodivergencias?
En muchos perfiles de múltiple excepcionalidad, a las altas capacidades y al TDAH se suman una parte autista o un desorden del procesamiento sensorial. Cuando ocurre, el masking suele ser mayor: en el cole se portan bien y al llegar a casa explotan. Lo explico en este artículo: cuando en el cole se portan bien y explotan en casa.
En Wonderpas acompañamos la doble y múltiple excepcionalidad desde un equipo neurodivergente. Si tienes dudas sobre tu perfil o el de tu hijx, también puedes ver cómo es nuestra evaluación online.