Múltiple excepcionalidad y masking: cuando en el cole se portan bien y explotan en casa

Hay peques con altas capacidades, TDAH, una parte autista y un desorden del procesamiento sensorial a la vez. Es lo que llamamos múltiple excepcionalidad. Y es uno de los perfiles más difíciles de ver desde fuera… porque muchas veces se esconde detrás de un niño o una niña que «se porta muy bien».

Un perfil con muchas capas

A las altas capacidades y al TDAH se suman una parte autista y un desorden del procesamiento sensorial. Es decir: un sistema nervioso que percibe el ruido, la luz, el contacto, los olores o el movimiento con mucha más intensidad, y que necesita más esfuerzo para regularse en entornos como el colegio. Si quieres saber más sobre cómo se combinan las dos primeras, te dejo este artículo sobre altas capacidades y TDAH.

Y aquí aparece algo clave: cuando estas neurodivergencias se dan en conjunto, el masking suele ser mayor.

El masking: «portarse bien» a costa de todo

La parte de altas capacidades les permite entender muy pronto qué se espera de ellxs: estar quietxs, atender, no molestar, responder como «se debe». Y lo hacen. Sostienen el día conteniendo el movimiento que su TDAH necesita, aguantando el ruido y los estímulos que su perfil sensorial vive como una agresión, y descifrando normas sociales que su parte autista procesa de otra manera.

Por eso es tan habitual que en el cole digan que todo va bien. Desde fuera parece un perfil adaptado. Por dentro, es un esfuerzo enorme y continuo.

«En el cole está perfecto. Pero al llegar a casa, explota.»

La explosión al llegar a casa no es mala conducta

Lo que ocurre al llegar a casa es la descarga de todo lo acumulado durante el día, a nivel sensorial y emocional. Casa es el lugar seguro: allí ya no hace falta enmascarar, y el sistema nervioso suelta lo que no pudo soltar en clase.

Algunas señales que suelen aparecer:

  • Desbordes intensos o crisis al llegar del colegio, a veces por algo aparentemente pequeño.
  • Necesidad de aislarse, de silencio o de no hablar con nadie.
  • Irritabilidad, llanto o rigidez en las rutinas de la tarde.
  • Cansancio extremo, dolores de barriga o de cabeza.
  • Dificultades para dormir, con la mente todavía a mil.

Esto no significa que en casa se esté haciendo algo mal, ni que «con vosotrxs se porten peor». Significa que el coste de adaptarse está siendo muy alto, y que casa es el único sitio donde pueden mostrarlo.

Qué puede ayudar

  • Un tiempo de descompresión al salir del cole, con las mínimas demandas posibles: sin preguntas, sin deberes inmediatos, con espacio para moverse o para estar en silencio.
  • Conocer su perfil sensorial, para entender qué le satura y qué le regula, y poder ajustar el entorno en casa y en clase.
  • Adaptaciones en el colegio que tengan en cuenta todas sus neurodivergencias, no solo la que «se ve».
  • Mirar el perfil completo: las altas capacidades pueden compensar y esconder el TDAH, la parte autista y lo sensorial. Por eso es tan importante que quien acompaña conozca la múltiple excepcionalidad desde dentro.

En Wonderpas acompañamos a familias y peques con doble y múltiple excepcionalidad desde una mirada neuroafirmativa. Puedes leer más sobre la doble y múltiple excepcionalidad, valorar un perfil sensorial o conocer cómo trabajamos las adaptaciones curriculares.

Y si quieres entender a fondo estos conceptos, nuestro curso base Más allá de la Alta Sensibilidad es un buen punto de partida.

WonderPAS Psicología
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