«La autoexigencia la llevamos de serie.» Es una frase que escuché en una ponencia y se me quedó grabada. Ahí entendí muchas cosas de mi historia vital. Y desde entonces, la divulgación en mis charlas y mi trabajo en sesiones incluyen una enorme insistencia en su deconstrucción y en la gestión emocional.
Porque trabajar la autoexigencia es el mejor regalo que podemos hacerle a nuestra salud mental, sobre todo en personas con altas capacidades y en perfiles de doble o múltiple excepcionalidad.
Qué es (de verdad) la autoexigencia
- La autoexigencia implica autocrítica e imposibilidad de disfrutar y de sentirte válidx más allá de tus logros.
- Te hace creer que si no produces, no vales, y que si no te presionas desde la crítica, no te pondrás las pilas.
- Te hace creer que hablarte mal, incluso maltratarte verbalmente, es el único camino.
Sus consecuencias
Cuando nuestra vida gira en torno a la autoexigencia, aparecen consecuencias como:
- Insatisfacción vital cronificada.
- Pensamientos del tipo «no soy suficiente» o «no valgo para esto».
- Ansiedad y malestar emocional persistente.
- Insomnio.
- Bucles mentales y sobreestimulación.
- En casos de doble excepcionalidad, colapso.
Y a menudo, una enorme dificultad para descansar: no hacer nada se vive como perder el tiempo, aunque vayas agotadx.
En la infancia y la adolescencia
- Cuidado con conversar delante de lxs niñxs. Lxs peques neurodivergentes lo absorben todo y se enteran de todo, y pueden hacer suyas preocupaciones y responsabilidades que no les pertenecen. Esa es otra forma de autoexigencia. Que entiendan algo a nivel cognitivo no implica que puedan gestionarlo a nivel emocional: es lo que llamamos asincronía.
- Aceptar su forma diferente a lo normotípico. Pueden vivir como exigencia comentarios del tipo «¿por qué no te interesa lo mismo que a los demás?» o «juega a lo mismo que los otros».
- Cuidado con lo académico. Que tengan altas capacidades no implica que deban tener un alto rendimiento académico.
El contexto también cuenta
La autoexigencia puede acrecentarse por el contexto familiar, social y educativo. Así que todo lo que podamos aportar desde casa tendrá un efecto protector frente a lo que se nos pueda estar escapando fuera.
Cuando llega la hora de elegir carrera
Es natural que como madres o padres queramos que nuestros hijxs se desarrollen a nivel personal. Pero estamos rodeadxs de personas adultas con altas capacidades, con mil títulos, que se sienten vacías e insatisfechas con su vida, que no se sienten suficientemente buenas ni válidas y que creen que necesitan seguir haciendo más y más.
En casos de doble excepcionalidad, el nivel de autoexigencia y perfeccionismo puede ser aún más brutal y dañino. Por eso conocer en profundidad qué tipo de neurodivergencia presenta cada niñx, cada adolescente y cada adultx, importa.
Deconstruir la autoexigencia
Trabajar la autoexigencia a través de la deconstrucción de su significado y del diálogo interno es primordial en personas neurodivergentes. Solo así seremos adultxs que podamos transmitir con nuestro ejemplo lo que se lleva a la feliz autonomía:
- Pensamiento flexible.
- Diálogo comprensivo.
- Esfuerzo motivado por la energía intrínseca y por nuestras fortalezas.
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Si te has reconocido en este artículo, en Wonderpas te acompañamos desde una mirada neuroafirmativa. Puedes leer más sobre altas capacidades y la doble y múltiple excepcionalidad, o conocer cómo trabajo en Sobre mí.