Qué es el PDA o Evitación Patologica de la Demanda: cómo entender y acompañar a mi hijo/a PDA

PDA en personas neurodivergentes: comprender más allá de la etiqueta

En los últimos años, dentro del espectro autista se ha empezado a hablar cada vez más del Perfil de Evitación Patológica de la Demanda (PDA, por sus siglas en inglés) y aunque en España no está muy aceptado, muchas familias, profesionales y personas neurodivergentes lo reconocen como una forma válida de entender determinadas experiencias.

¿Qué es el PDA?

El PDA describe un patrón en el que la persona muestra una intensa activación debido a una disfunción de su sistema nervioso autónomo ante situaciones que percibe como una demanda. No hablamos solo de negarse a hacer algo desagradable; puede tratarse de tareas sencillas, incluso actividades que la persona disfruta. Esta evitación no responde a una falta de interés o de motivación, sino a una respuesta de ansiedad y necesidad de autonomía.

Características comunes del PDA

Algunas de las señales que suelen observarse son:

  • Gran reactividad ante la percepción de demandas, incluso sutiles.

  • Estrategias creativas y a veces complejas para evitar dichas demandas.

  • Alta ansiedad, presencia de meltdowns, cuando sienten pérdida de control.

  • Flexibilidad social aparente (saben “camuflar”), pero con gran esfuerzo interno.

  • Dificultad para seguir rutinas impuestas, aunque puedan crear las suyas propias.

¿Por qué es importante reconocerlo?

Identificar un perfil PDA no significa “poner más etiquetas”, sino comprender la experiencia de la persona y ajustar el acompañamiento.
Muchas veces, las intervenciones tradicionales que funcionan en otros perfiles del espectro autista (estructuración, repetición, normas estrictas) pueden incrementar la ansiedad y desregulación en alguien con PDA. Por eso, es fundamental adaptar las estrategias:

  • Usar lenguaje declarativo y no directivo.

  • Dar opciones reales de elección.

  • Validar la necesidad de autonomía como parte de su bienestar.

  • Acompañar con empatía desde este nuevo lenguaje, entendiendo que la evitación no es un “capricho”.

Reflexión final

El PDA nos invita a repensar la forma en la que nos relacionamos con las personas neurodivergentes. No se trata de que “hagan lo que se les pide” a toda costa, sino de encontrar un equilibrio respetuoso entre sus necesidades de autonomía y el acompañamiento que les ayude a crecer.

En Wonderpas Psicología creemos que cada perfil merece ser escuchado en su singularidad. Reconocer el PDA no es complicar, sino acercarnos con más herramientas y comprensión.

Si sospechas que tu hijo/a es neurodivergente con PDA, obsérvalo y busca acompañamiento profesional especializado. ¡Acompañarlo/a con profesionales que también son neurodivergentes y entienden el PDA desde un foco respetuoso, marca la diferencia!

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